Star Wars, Los Últimos Jedi. Buscando el equilibrio

Star Wars, Los últimos JediCómo buen amante de la ciencia ficción en general, siendo particularmente culpable de ello la saga de George Lucas. Llevamos mes y medio desde el estreno de la segunda película de la tercera trilogía, Los últimos Jedi. No voy a comentar la película, por ello no hay riesgo de spoilers.

Esta película inmersa en un tsunami de comentarios y opiniones que la atacan y la defienden a partes iguales(según parece). A priori puede parecer algo normal en un estreno, puede o no satisfacer nuestras expectativas y a más de uno nos ha apetecido dejar constancia de nuestro desagrado(es el comentario que mas suele predominar por desgracia, cuando gusta mucho no lo solemos decir). Pero esta vez es diferente, no es una muestra de descontento sin más, si no que se ha convertido en un llamamiento global hacia una obra que para muchos ha sido pervertida. Es la primera vez que el público dice “basta”. Y eso es la primera vez que ocurre, sus consecuencias todavía están por llegar, pero sin duda todo el entramado económico que sustenta la aparición de franquicias nuevas, reboots, y los tan de moda spin offs, tiembla de un modo que nunca hubiera sido previsto.  Tratándose de la saga más conocida del mundo, por supuesto con el permiso de la obra de Tolkien, han bastado dos películas para que se unieran en un solo grito en contra del modo en que se está desarrollando la última trilogía. Es tal el alcance de este descontento, que el próximo estreno de el spin off de Han Solo corre serio peligro de estrellarse en taquilla, aunque en este caso, la propia cinta arrastra una lista interminable de contratiempos que ya de por sí genera desconfianza. Pero voy mas allá, el anuncio de una nueva trilogía a cargo de Rian Johnson, ahora foco de las iras de los detractores, no ha sido una noticia recibida con el calor esperado. Dicen que el tiempo lo cura todo, pero los fans de Star Wars no perdonan y hay una sensación en el aire, la de no ir al cine como muestra del descontento con la dirección tomada por la saga.

El problema no viene de Rian Johnson, no viene de J.J.Abrams, ambos fans del universo Star Wars. Si quiera viene de Disney, viene del cambio producido en los últimos diez años en el mundo del cine. La forma de concebir la producción de una película anteriormente ha cambiado, cómo se mimaba el proyecto, se le daba plenos poderes al director y  se buscaba un guión adecuado, con ideas frescas, sin agujeros, sin incongruencias, buenos exteriores, música que te trasladaba a otro mundo, incluso en algunos casos como Star Wars, el director sirve al proyecto, pero no es el protagonista, lo es la película y todo su universo, se respeta el público al que va dirigida, sin buscar la gloria personal. Pero esa época no es la actual, llevamos viendo como el cine se ha convertido en una maquinaria de hacer dinero, gestionada por profesionales de las finanzas, marketing, analistas de mercados, orientados a satisfacer y dar el máximo beneficio a los inversores en el proyecto, entre los que hay fondos de inversión y grandes grupos empresariales ajenos a todo el proyecto creativo de hacer una película. Estamos matando la gallina de los huevos de oro. Cuando alguien te pregunta qué película recuerdas, haces memoria y aparecen tres cuatro títulos en mente, de ellas, todas o casi todas han sido rodadas contra viento y marea, con presupuesto ajustado pero con grandísimas dosis de cariño, optimismo y confianza en que va a salir adelante poniendo cada uno lo mejor de sí mismo. Las productoras así funcionaban antes y cada proyecto nacía rodeado de una magia especial. Pero ir al cine actualmente es otra cosa. Lo lleva siendo desde hace años, por mi parte no puedo recordar a cuantas películas renovadas, ahora llamadas reboots, continuaciones o proyectos basados en libros que uno tras otro caen en el inmediato olvido.

El grito de esa masa de seguidores contra el devenir de su obra favorita, no es más que un llamamiento a los dueños de las productoras a que se respeten sus gustos, da igual si la temática pertenece a un cómic, un libro o un guión original, el espectador reclama que se le respete, quiere un  producto de calidad y a partir de ahora, si no lo tiene va a ejercer su derecho a señalar al a su juicio, culpable de no tenerlo. No quiere que se le enmascare una nueva trilogía como la continuación de su saga favorita cuando no lo es, o que se diga que es una adaptación al cine de un comic/libro cuando es una versión paralela del mismo sin ningún parecido. Pide que no se utilicen los grandes títulos como anzuelo para luego ofrecernos un producto alternativo lejos de lo esperado. Y no nos equivoquemos, a mi me encanta que me sorprendan cuando leo un libro o veo una película, pero si leo a Tolkien, sé lo que leo y me gusta hacerlo de vez en cuando a pesar de saber de memoria cada página, porque me gusta así como está y no necesito adaptaciones libres ni que me sorprendan. Si veo Star Wars quiero emocionarme como todavía lo hago al ver la saga original, quiero sentir estremecer como cuando Darth Sidious hace su primera aparición bajando de la nave ante la presencia de Darth Vader cuando asistí a su estreno en el cine.

Hay que saber sorprender, pero eso no significa contar una historia nueva alejada de aquello que la hizo grande. Por lo menos no es lo que yo espero.

Post navigation

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *