Star Wars: Episodio IX. No todo es dinero.

Star Wars: Episodio IX. El ascenso de Skywalker

Mucho ha llovido desde que se publicara el tráiler del Episodio VII: El despertar de la fuerza, quizás el acontecimiento que más perturbaciones ha provocado en la fuerza y en los fans. La ilusión invadió las redes sociales, los fans de antaño y los nuevos se unían en un frente común que abrazaba con calidez el avance de la que iba a ser la primera película de la última saga. Nuevos personajes, el bien y el mal impecablemente representados y avalados por una lluvia de imágenes destinadas al «fun service». Las expectativas estaban por todo lo alto, Disney empezaba a sentir lo que supone Star Wars, lo había conseguido, nos había enganchado a su historia.

Los meses de espera hasta el estreno se hicieron eternos, cada nuevo teaser era esperado por los fans en pleno síndrome de abstinencia. Todo el clímax previo acabó derivando en una avalancha sin precedente en los cines de todo el mundo, aupando a El Despertar de la fuerza, al tercer puesto de las películas más taquilleras…pero algo no cuadraba. La historia estaba bien hilada de inicio, se podía ver el cariño en la producción, el montaje, los actores impecables, pero conforme la trama se iba desarrollando, aparecieron numerosos giros que chirriaron en la cabeza de los fans, hasta poco a poco diluir las expectativas. Incluso tras el visionado, parecía que opinar en contra no era políticamente correcto, el producto tenía una factura visual impecable y perfectamente adaptado a los nuevos tiempos, pero había dejado un sabor amargo difícil de quitar.

No hablaré del Episodio VIII puesto ya lo hice en su estreno, solo indicar que en vez de recuperar el desánimo que parte del público(sobre todo fans incondicionales) provocó un auténtico cisma en el universo de Star Wars. Las dudas acerca de cómo se iba a enfocar el siguiente episodio eran tales que incluso se había perdido cierto interés por el devenir de la saga.

Tras la llegada del teaser de Episodio IX, volvió cierto déjà vu al primer tráiler del despertar de la fuerza. J.J.Abrams nos brindaba otro espectáculo visual de brillante factura, la música de John Williams nos conducía hacia la esperanza, para acabar con un giro inesperado con la risa del Emperador Palpatine como colofón. No se le puede pedir más, nos había vuelto a inocular el deseo de ver el final de la saga. Una vez más Abrams había cumplido.

Todo cambia cuando llega el visionado del tercer acto. Episodio IX,(¡ojo Spoilers!!!) desde su inicio nos rompe los esquemas, todos confiábamos en que el Emperador no fuera más que parte del truco de magia al que nos tenía acostumbrados para luego darnos otra cosa…Pero no. A partir de ahí el resto de la película ya se veía con otros ojos, los de un espectador asistiendo al enésimo blockbuster lleno de pirotecnia y listo para su rápido consumo y sin tiempo a digerir cada escena.

Ahora tras reflexionar sobre las tres películas, yo como fan incondicional, me pregunto lo siguiente. ¿Qué me ha aportado esta nueva trilogía? Nada en absoluto. Tan solo Rian Johnson tuvo la osadía de buscar más adentro, pero se equivocó de enfoque. Ninguna de las tres películas han profundizado en todo el enorme universo que Lucas nos dejó, si quiera ha tirado del universo expandido, al cual accedo de vez en cuando para ver buenas historias de Star Wars. ¿Y dónde está el problema?.

El problema es que Disney pensó que solo con la marca Star Wars y un director adecuado le bastaba, pero se olvidó de lo más importante, la historia, teníamos seis películas de Star Wars enmarcadas en oro y con una valoración muy similar entre unos fans y otros, pero no necesitábamos la continuación de nada. Había hambre de novedades, de sorpresas, nuevos mundos, personajes, habilidades en la fuerza, y como no, un malo a la altura y con una historia increíble a sus espaldas.

Pero otro problema ha sido determinante, y ha ocasionado un auténtico maremoto mediático, y ha sido no planificar correctamente la producción de las tres películas, empezando por preparar un argumento raíz del que el director desarrolle según su estilo creativo, respetando siempre la esencia de la saga y su coherencia argumental. J.J.Abrams rechaza la segunda película por no aceptar los estrictos plazos de producción de Disney(algo que de antemano se debería haber tratado), lo que ocasiona buscar dos directores nuevos que refloten el mal inicio. De ellos solo Rian Johnson acepta y con cheque en blanco a su creatividad, cosa que Colin Trevorrow rechaza al no poder hacer la película que quería(me quedo con ganas de saber más de esta historia). Y finalmente Abrams vuelve a casa como salvador, en todo un encomiable esfuerzo por dar cierre a la saga, pero con un problema, para tapar un hueco deja otro mayor en el argumento.

Esperemos que Disney aprenda de esto y de cara al futuro, se centre en la historia y nos traiga más sagas, yo personalmente se lo perdono todo y seguiré esperando a conocer más acerca de este maravilloso universo que nos ha regalado George Lucas.

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